Es una construcción, de estilo románico, única, cargada de leyenda y singularidad. Está en la parroquia de San Salvador de Parga, concello de Guitiriz. El santuario fue un centro de peregrinación hasta principios del siglo XX. El centro del edificio, donde se encuentra la puerta de entrada y el campanario, es la parte más antigua que se conserva en pie.
La tradición cuenta que en un tiempo y momento indeterminado, allí se apareció la Virgen, por lo que todo el entorno empezó a ser conocido como “El Campo de La Virgen”. La gran devoción que incitó, llevó a la construcción de una capilla y una gran cruz. En el mismo lugar también se descubrió un manantial que fue considerado milagroso por los fieles.
El edificio actual es todo un mosaico de épocas. Fue fundado en el siglo XII como capilla, y a principios del siglo XIII se convirtió en ermita. Todavía aún se conservan, aunque muy desgastados, algunos canecillos con bolas y cabezas de animales. La construcción fue ampliada en el siglo XIV, presentando un soportal sostenido por un pilar y coronado inusualmente por una espadaña. En un lateral presenta una hornacina que estaría destinada a acoger a la Virgen de Bascuas. La puerta principal, con grandes dovelas formando un arco de medio punto, fue un nuevo cambio en el siglo XVI.
A principios del siglo XVIII los señores de Guitiriz y Baamonde, reformaron el edificio añadiéndole un eremitorio por encima de la puerta principal, quedando la fachada medio anulada. Esta ampliación constaba de una habitación para el ermitaño con chimenea de piedra.
La última rehabilitación se produjo en el año 1994, realizada por los alumnos del curso de cantería de la Asociación Xermolos.
El interior, se divide en nave, sacristía y presbiterio. La portada principal es del siglo XVI de singular juego de espacios, presenta un retablo mayor barroco, decorado con motivos geométricos y naturalistas, con cuatro escudos tallados y columnas adornadas con pájaros que picotean vides, lo cual simboliza la Iglesia atacada por los herejes; y las imágenes son las de la Virgen de Bascuas del siglo XVII, la Virgen con el Niño y la Dolorosa. Otras muchas figuras adornan la estancia: San José y Santiago Apóstol, ambos del siglo XVIII, y dos monumentales figuras de 160 centímetro de alto, de María y Corazón de Jesús del siglo XVII.
El culto en Bascuas podría incluso ser anterior al cristianismo, ya que durante las restauraciones de la década de 1990, solo excavaciones superficiales hallaron piedras de molinos romanos, parece que hubo un castro que llegó a la época romana y suponemos que ya era un espacio donde la religiosidad se asentaba antes de Cristo.
Entre las muchas tradiciones atribuidas a este santuario, la más importante era el poder que se le atribuía a su LLAVE para curar a las personas mordidas por perros rabiosos. Los devotos afirman que el agua que mana de la FONTE DA VEIGA, cerca del santuario, tiene poderes curativos y mucha gente la recoge el día de la peregrinación para llevársela a casa.
En la zona, la Romería Popular de Nuestra Señora de Bascuas, también llamada «Festas das Nosas Raíces», se celebra los días 14 y 15 de agosto. También se celebra el día de la Anunciación de la Virgen, el 25 de marzo, con varias misas a lo largo del día.
Actualmente, además de santuario, este edificio alberga una colección de arte y religiosidad popular, con obras medievales, modernas o romanas, con más de doscientas piezas entre ropa litúrgica, cruces en metales nobles, pinturas murales, escudos de armas, copas eucarísticas, etc.
El entorno de la capilla también tiene mucho que ofrecer. Alrededor del santuario se encuentra una exposición al aire libre con obras realizadas por el Taller de Cantería de Xermolos.
Estela de Bascuas
La reutilización de bienes patrimoniales para la construcción de otros nuevos ha sido una práctica extendida durante siglos, un hábito directamente relacionado con la inexistencia del concepto de patrimonio y vinculado a su vez a los cambios sociales, culturales e ideológicos de los distintos períodos de la historia.
La estela de los Bascuas, datada en el siglo III d. C., mantiene su forma rectangular, si bien el hecho de estar empotrada en el muro no permite apreciar qué tipo de remate superior tendría, ni si fue modificada para ser colocada de tal manera. En ella podemos apreciar la característica doble división, un espacio enmarcado para la figuración y otro para el epígrafe. En la figuración distinguimos la representación del sol, acompañado simétricamente por dos círculos y coronado por la luna, mientras que en la parte inferior apreciamos dos arcos que, en estos casos, se identifican con las puertas del más allá. Bajo la figuración encontramos la inscripción en latín: «D(iis) M(anibus) S(acrum)/SEVERI/NA AN/NO(rum) XCI (nonaginta unius)»; «Consagrada a los dioses Manes, Severina murió a la edad de 91 años».
La estela se encuentra en el dintel de la puerta que conecta la nave con la sacristía de la capilla de Nuestra Señora de Bascuas.
Fuentes
“Tras las huellas de la Cultura y del Medio Ambiente del Medio Natural de Guitiriz” JENARO PÉREZ y YASMINA SEIJAS.
https://iberikhoteles.com/hoteles/iberik-guitiriz-balneario/que-ver-en-la-zona/
https://terrachaxa.com/news/a-estela-de-bascuas/655/ (Miriam Fernández)
https://galiciapuebloapueblo.blogspot.com/2019/12/nosa-senora-de-bascuas-guitiriz.html
Fotos
https://www.paxinasgalegas.es/capilla-museo-de-bascuas-644059em.html#gal
https://iberikhoteles.com/hoteles/iberik-guitiriz-balneario/que-ver-en-la-zona/
https://galiciapuebloapueblo.blogspot.com/2019/12/nosa-senora-de-bascuas-guitiriz.html
https://patrimoniogalego.net/index.php/61402/2014/06/estela-de-bascuas/