Origen Histórico
Se conoce también con el nombre de Camino de la Costa, siendo la ruta más seguida después el Camino Francés.
Es el Camino de Santiago más antiguo. Su origen se remonta al descubrimiento del sepulcro del Apóstol, cuando Alfonso II el Casto peregrina desde Oviedo, capital del joven Reino Astur, a contemplar la recién descubierta tumba. Era el Camino Primitivo que se dirigía al Santo Lugar por Tineo, Fonsagrada y Lugo, atravesando la cadena montañosa de la Cordillera Cantábrica. No tardaron mucho sus súbditos en darse cuenta de que siguiendo el trazado del litoral cantábrico, el trayecto era mucho menos duro; había nacido el Camino de la Costa.
A medida que el reino astur va extendiendo sus dominios se va propagando la noticia de la aparición del Sepulcro y van aumentando las peregrinaciones, al abrigo de las peligrosas tierras del sur ocupadas por los árabes.
El Camino es entrada de peregrinos de la Europa continental que se adentran en la península por Irún o por vía marítima, en los puertos vascos, cántabros o astures, siguiendo hacia el Oeste. Con la consolidación de los terrenos ganados a la morisca en tierras castellanas y ya libre de peligros los reyes navarros y castellanos, conscientes de la importancia del Camino, acondicionan el trayecto con infraestructuras suficientes (puentes, hospitales, etc) desviando el Camino por tierras interiores, hacia el Camino Francés, el más transitado y recorrido de todos los Caminos.
Trazado (825 kilómetros)
El Camino del Norte empieza en Irún y transcurre por la costa cantábrica, hasta Ribadeo, la primera población gallega, el trazado sigue la línea litoral (no siempre cerca de la costa), y es a partir de la mencionada población que la ruta se aleja de la costa para dirigirse a la capital gallega. El Camino del Norte es uno de los caminos históricos que los peregrinos medievales seguían para visitar el sepulcro del apóstol, aunque los historiadores coinciden en que nunca fue muy frecuentado a causa de la intrincada orografía y al menor número de localidades que ofrecían hospitalidad.
Hoy en día el Camino del Norte, junto con la Vía de la Plata y el Camino Portugués, se ha convertido en una buena alternativa al Camino Francés para todos aquellos caminantes que quieran huir de la masificación y trivialización que en los últimos años sufre dicho camino. O que quieren una peregrinación más comprometida o más espiritual. O que buscan unos paisajes que en el imaginario popular son más espectaculares que en otras rutas, al ser éste un camino litoral.
Cada año el número de peregrinos aumenta con fuerza en la ruta cantábrica. Una gran parte de ellos ya ha recorrido el Camino Francés y buscan nuevas experiencias. También es cierto que si en el Camino Francés, en el global del año, hay un cierto equilibrio entre el número de peregrinos españoles y de peregrinos extranjeros, en la ruta cantábrica el equilibrio se rompe claramente a favor de estos últimos.
Aquellos que creen que el Camino del Norte es un bucólico paseo siempre cerca del mar se equivocan. Es verdad que hay tramos que siguen la misma línea de la costa, y muy bonitos, con fantásticas playas y abruptos acantilados, pero son los menos. De todas formas, después de horas caminando por el interior, cuando ya no recordamos que el mar está ahí al lado, la repentina aparición del cantábrico es un espléndido regalo.
Otra de las características del Camino del Norte es el hecho de que cruza un territorio con una alta densidad urbana, con no pocas ciudades grandes y medianas, y con numerosas urbanizaciones. Son evidentes, para los caminantes, las desoladoras consecuencias que la presión urbanística ha provocado en la costa española en las últimas décadas.

El camino en el País Vasco es extraordinario, tanto por lo que respecta a los caminos como a los paisajes y a las localidades. Y, además, la señalización es excelente. El camino es montañoso en casi todo el recorrido, más en la provincia de Guipúzcoa que en la de Vizcaya, y debemos superar hasta 10 sierras de entre 300 y 500 metros de altitud. El paisaje básicamente lo configuran los valles verdes y húmedos, las grandes extensiones boscosas, los numerosos arroyos, los caseríos dedicados a la ganadería, el áspero perfil de la costa, y los pueblos compactos. En Guipúzcoa, pasamos por coquetas villas marineras, como Pasajes de San Juan, por acogedoras poblaciones turísticas, como Zarautz, y, claro está, por una de las ciudades más bonitas del Estado: San Sebastián. En Vizcaya cabe destacar la ciudad de Gernika y, por supuesto, la ciudad de Bilbao, corazón del área metropolitana en la que vive casi la mitad de la población del País Vasco.

El camino por Cantabria avanza en su mayor parte por carreteras y pistas asfaltadas. En varias etapas tenemos como referencia la carretera nacional N-634, por el arcén de la cual deberemos caminar pero que, afortunadamente, no soporta mucho tráfico desde la apertura de la autovía A-8. En algunos tramos hay alternativas señalizadas que evitan el asfalto, pero a costa de incrementar considerablemente el número de kilómetros. Los aspectos más positivos del camino por Cantabria son algunos valles bucólicos, como los de Liendo y Güemes, encantadoras playas, como la de Berria, localidades de gran interés, como Castro Urdiales y Santillana del Mar, y la visita a la noble capital, Santander. Por lo que respecta a los aspectos negativos, además del exceso de asfalto, mencionar las extensas urbanizaciones, las zonas industriales de Santander y Polanco, el dominio abrumador de los bosques de eucaliptos y una señalización a veces poco precisa.
El camino por Asturias es más montañoso y rural que el de Cantabria. También presenta más desniveles, aunque nada comparado con el País Vasco. También en Asturias hay muchos bosques de eucaliptos para su explotación papelera. Los tramos de asfalto siguen siendo importantes, con la carretera nacional N-634 de referencia, pero ahora alternados con caminos de tierra y senderos. Algunas pequeñas aldeas presentan una estructura urbana extensa, diseminada y anárquica, que dificulta precisar sus límites. También encontramos poblaciones marineras bonitas y acogedoras, como Llanes, Ribadesella y Luarca, y otras sorprendentemente interesantes, como Avilés. Debemos, sin embargo, cruzar dos importantes áreas industriales en la corta etapa entre Gijón y Avilés. Por lo que respecta a la señalización, en la mayor parte de los tramos es correcta, pero en algunos lugares, como por ejemplo en el Monte Areo (10 km pasado Gijón), y también entre Luarca y Villapedre, es algo confusa.

Justo llegar a Galicia, a partir de Ribadeo, el Camino del Norte abandona la línea de la costa para adentrarse en el interior lucense, tomando la dirección sudeste. Regresamos al trazado montañoso, con algunos desniveles importantes que nos traen a la memoria los montes vascos que dejamos días atrás. De hecho, sólo será en las dos primeras etapas. El territorio por Galicia está escasamente poblado, y su actividad económica se orienta básicamente a la ganadería. En Gontán, a 50 km de Ribadeo, alcanzamos la meseta interior de Lugo, un altiplano que oscila entre los 600 y los 700 metros de altitud, en la comarca A Terra Chá. Aquí los desniveles se moderan considerablemente, y el camino cruza una interminable retahíla de minúsculas parroquias en un entorno plenamente rural. Por lo que concierne a los aspectos culturales del tramo gallego, cabe destacar el pueblo de Lourenzá, con el interesante monasterio de San Salvador, la localidad de Mondoñedo, con su catedral de Santa María, y, sobre todo, el extraordinario monasterio de Sobrado dos Monxes.
El Camino Norte es rico en culturas, lenguas y paisajes, tranquilo y sin aglomeraciones, sin la saturación del Camino Francés; transcurre entre continuos bosques de pinos y eucaliptos, acantilados y playas. Lo ideal es hacerlo en verano u otoño; en primavera e invierno las temperaturas son más suaves que en el interior.
Es el camino más entretenido y bonito de todos por combinar costa, zonas rurales y algunas ciudades con mucho ambiente, como San Sebastián, Bilbao o Santander.
Atrae a menos peregrinos que el tradicional Camino Francés, pero es muy popular en verano por el clima templado de la costa atlántica.
A lo largo del Camino, pasarás por lugares como Gijón o Avilés, y un montón de pueblecitos pescadores y aldeas con encanto como Zumaia, Llanes, Ribadeo, Markina-Xeméin, Baamonde o As Cruces.
El Camino del Norte es considerado como uno de los Caminos más exigentes debido a los continuos cambios en el terreno, algunos ascensos considerables y etapas largas por carretera asfaltada, algo que puede cansar al más experto senderista.
Secciones del Camino del Norte
En muchas ocasiones, El Camino se divide en secciones según la facilidad de llegar a cada uno de los puntos, coincidiendo, la mayoría de las veces, con pueblos grandes o ciudades.
- De Irún a Bilbao
7 etapas, aprox.
Conoce los pueblos costeros de Irún, San Sebastián (Donostia) y Zarautz y sumérgete en la cultura vasca en Markina-Xemein o la ciudad de Bilbao. Las rutas en esta zona son cambiantes y espectaculares, por sendas costeras, bosques, zonas con viñedos o subiendo y bajando colinas. Es una satisfacción llegar cada día al final de la etapa y disfrutar de la cultura gastronómica vasca.
- De Bilbao a Santander
5 etapas, aprox.
Los peregrinos aquí son sometidos a una prueba de orientación, ya que muchos buscan opciones no oficiales para evitar tramos por carreteras, y no están señalizados. Este tramo corto conecta dos ciudades grandes, disminuyendo las opciones de contacto con vida local y rural, pero es un tramo necesario para poder avanzar, y que pondrá a prueba tu resiliencia.
- De Santander a Gijón
8 etapas, aprox.
Dejas la ciudad y vuelves a lo rural durante una semana. Este tramo es bonito, pasando por pueblecitos medievales y con muchas opciones de darte un baño en alguna de las playas. Al llegar a Villaviciosa, puedes optar por seguir hacia Gijón o desviarte hasta Oviedo, como hacen muchos peregrinos, para visitar las iglesias prerrománicas de Valdediós o la catedral San Salvador de Oviedo, origen de toda la peregrinación a Santiago, y en especial el Camino Primitivo.
- De Gijón a Ribadeo
7 etapas, aprox.
Tras salir de la ciudad animada de Gijón, toca otra ciudad, Avilés, y sus paisajes postindustriales. Pero en menos de lo que imaginas estarás rodeado/a otra vez de vacas y ovejas pastando al lado del mar.
- De Ribadeo a Santiago
10 etapas, aprox.
La última sección empieza con una transición desde los paisajes costeros hacia el interior frondoso de Galicia. Te despides del mar, presente en casi cada una de las etapas anteriores y coges fuerzas para el último tramo. Más pueblecitos, algunos con catedrales o monasterios que merecen una visita, como en Mondoñedo o Sobrado dos Monxes, bosques, subidas y bajadas suaves, y llegas a Arzúa, donde te unirás a los peregrinos que siguen la ruta del camino Frances, y juntos, en uno o dos días, tu meta, la plaza del Obradoiro y la Catedral de Santiago.
El tiempo y la mejor época para hacer el Camino del Norte
El Camino del Norte es una buena opción desde primavera hasta otoño, y es la mejor alternativa al Camino Francés para los meses más calurosos. Las temperaturas de la cordillera atlántica son suaves, pocos días se superan los 30º.
Fuera de los meses de verano, hay que tener en cuenta que el tiempo es variable en el norte, por lo que el peregrino ha de estar preparado tanto para el sol como para la lluvia.
En tu peregrinaje por el Camino Norte no te puedes perder:
- Catedral de Sainte-Marie, en Bayona.
- Acantilados de la Corniche Basque, en Urruña.
- Santuario de la Virgen de Guadalupe, en Hondarribia.
- Palacio Miramar, San Sebastián.
- Play de La Concha, San Sebastián.
- Casco Urbano, en Gernika.
- Museo Guggenheim, en Bilbao.
- Basílica de Begoña, en Bilbao.
- Catedral de Santiago, en Bilbao.
- Iglesia de Santa María de la Asunción, en Castro Urdiales.
- Faro del caballo, Santoña.
- Playa del Sardinero, en Santander.
- Colegiata de Santa Juliana, en Santillana del Mar.
- Casco antiguo, en Santillana del Mar.
- Museo de la Tortura-Inquisición, en Santillana del Mar.
- Cuevas de Altamira, en Santillana del Mar.
- Universidad Pontificia, Comillas.
- Palacio de Sobrellano, Comillas.
- El capricho de Gaudí, Comillas.
- Casco Urbano, San Vicente de la Barquera.
- Playa de Gulpiyuri, en Llanes.
- Antigua Muralla y Torreón, en Llanes.
- Casco Histórico, en Avilés.
- Catedral de San Salvador (Sancta Ovetensis), en Oviedo.
- Praia das Catedrais, en Ribadeo.
- Monasterio de San Salvador, en Lourenzá.
- Catedral-Basílica da Asunción, en Mondoñedo.
- Cova do Rei Cintolo, en Mondoñedo.
- Casa Museo de Víctor Corral, en Baamonde.
- Ruta da Auga, en Parga.
- Monasterio de Santa María, en Sobrado dos Monxes.
- Casco Antiguo, en Santiago de Compostela.
- Catedral de Santiago, en Santiago de Compostela.
Fuentes:
https://www.caminosantiago.org/cpperegrino/caminos/caminover.asp?CaminoId=3
https://www.gronze.com/camino-norte/informacion
https://www.s-cape.es/blog/camino-norte-guia
Fotos:
https://caminodesantiago.consumer.es/los-caminos-de-santiago/camino-del-norte
https://fotos.europapress.es/fotonoticia/f6468428
https://www.offitravel.es/la-catedral-de-mondonedo-ocho-siglos-de-historia/
