Coordenadas: 43º 10′ 28.0″ N 7º 52′ 53.9″ W

Desde Parga Costa da Cruz

5,4 Km           1h 14 min            8 min

Balneario 1922

Hasta principios del siglo XVIII no tenemos noticias de esta fuente, pero no fue hasta finales de este siglo, cuando el profesor José Lazcano del Hospital de Santiago, empezó a recomendar sus aguas y fueron ganando fama. En 1848, Casares Gil, de la Facultad de Farmacia de Barcelona, realizó su primer análisis, y a partir de entonces, obtuvieron las más altas recompensas en las exposiciones de Zaragoza, Londres, París y Ámsterdam, únicas a las que ha concurrido.

En el siglo XVIII arranca el termalismo moderno en Europa. Ir a las aguas se convirtió en un hábito. Sin embargo en Galicia habría que esperar hasta la desamortización de 1836, cunado las propiedades de fuentes y balnearios, hasta entonces en manos de municipios y órdenes religiosas, pasen a manos de particulares. Así, en la primera década del siglo XX se desarrollaron los grandes proyectos balnearios, basados en los europeos y pensados para acoger a las élites adineradas.

A finales del siglo XIX se reúne un grupo de médicos, liderado por el Doctor Pedro Gasalla González, que da lugar a una sociedad: Gasalla y Cía. Ésta se hace responsable de impulsar la edificación del balneario, del hotel y de los jardines en torno a la fuente de San Xoán.

El hotel-balneario primitivo se abrió a la vida oficial en 1908, aunque el uso terapéutico de sus aguas data del siglo XVIII, declaras de utilidad pública en 1902, aunque no sería explotado hasta que D. Víctor Lamas Bancaño construyó el hotel en 1912, situándose entre las instalaciones termales de mayor prestigio del país y comparándose con las mejores de Europa. De hecho recibió el nombre del Karlsbab gallego, por sus similitudes con el afamado balneario alemán de Baden-Baden, siendo el único de tres estrellas que había en la zona, contando con 100 habitaciones dobles con baño.

Los balnearios en principio, son edificaciones a medio camino entre hospital y hotel, así su arquitectura será limpia y desnuda, ya que responde a la salud.

El hotel del Balneario de la Fuente de San Juan tenía planta rectangular y tres pisos. Los pasillos eran anchos y altos. Las habitaciones eran amplias con grandes ventanales. Se ofrecían todos los servicios posibles: además de la toma de aguas y el baño, existían salones donde poder descansar, distraerse y conversar; se organizaban juegos, conciertos, teatro, bailes, fiestas y actividades al aire libre como el tenis. El tren, todo un símbolo de modernidad, tenía parada en el Balneario.

Durante la Guerra Civil, el balneario se utilizó como hospital para dar cobijo a los heridos del frente de Asturias y combatientes musulmanes, conservándose una mezquita en el recinto como testimonio de esa época. La mezquita era el lugar de reunión de la comunidad musulmana, y su estructura deriva de la casa del profeta Mahoma. El acceso se realiza a través de un arco de herradura, cuyas dovelas están policromadas; una vez en el interior, encontramos un patio (sahn), con dos pertas de herradura en sus laterales, que dan paso a dos estancias cubiertas por una pequeña cúpula: una sala para las abluciones (sabil) y la sala de oraciones (haram), orientada a la Meca.

Tras superar crisis y mantenerse como referente, el balneario sufrió cierres debido a dificultades económicas, incluyendo el cierre en 1972 y otro tras la liquidación de la sociedad en 2018.

En 1985, D. Andrés Conde lo compra con la idea de recuperar y modernizar sus instalaciones.

El 6 de octubre de 1999 la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia autorizó a la sociedad BALMIMESA la rehabilitación del balneario, con una inversión de 15 millones de euros, pero lo que a la postre se hizo fue una reforma y ampliación.

En 2003 se reformó el hotel, manteniendo la fachada original y comunicándolo con el balneario con una galería en la planta baja y con acceso exterior.

Tras cerrar en 2017, reabre sus puertas, tras una profunda remodelación, en mayo del 2023 de la mano de Iberik Hoteles, cadena que le ha dado una nueva vida a las instalaciones de este histórico balneario.

Ubicado en una finca de más de 40 hectáreas, cerca de la «ruta del agua» que conecta con otras fuentes de la zona como la de Pardiñas, es un lugar orientado al descanso y al contacto con la naturaleza y las actividades en su entorno.

Este icónico balneario ha sido un pilar del termalismo gallego, combinando salud, descanso y tradición en un entorno natural privilegiado.

El complejo termal de Guitiriz dispone de una superficie verde que incluye amplias zonas ajardinadas y un pequeño bosque, para el paseo.

El complejo cuenta con 103 habitaciones distribuidas en tres plantas, restaurante, cafetería, habitaciones adaptadas, habitaciones pet-friendly, salones para eventos y convenciones, gimnasio, pistas de pádel, campo de golf de 9 hoyos, casa club, instalaciones y zonas comunes accesibles. Amplia zona de aparcamiento gratuito, capilla y 40 hectáreas de zonas verdes perfectas para realizar senderismo.

Mezquita

Mezquita

Sus paredes blancas destacan entre el verdor de los robles. La naturaleza le proporciona a la Mezquita de Guitiriz la quietud necesaria para seguir ejerciendo de rincón de oración y refugio espiritual.  Tras una cancela de hierro pueden verse los perfiles del santuario que el bando nacional construyó para los soldados musulmanes que llegaron del Norte de África para combatir durante la Guerra Civil y que pasaban largas convalecencias en el balneario, en la época en la que se utilizó como hospital militar. El templo, de unos cincuenta metros cuadrados, tiene dos bóvedas, una zona de oración y una de abluciones. Hoy, es uno más de los alicientes del balneario de San Xoan de Lagostelle, que abre sus puertas a los clientes que quieran hacer sus plegarias y, también, una curiosidad que expone sus perfiles árabes en medio del bosque gallego desde hace más de setenta años.

Aguas sulfurosas de poder terapéutico

Las aguas sulfurosas de los manantiales de Guitiriz tienen una probada acción estimulante general, desintoxicante y antiinflamatoria. Por ello están indicadas para dolencias biliares, gastrointestinales, hepáticas y diuréticas. Los expertos en termalismo las recomiendan también para problemas cutáneos y el sistema neurovegetativo.

Las aguas del balneario de Guitiriz son de mineralización muy débil, sulfuradas con iones predominantes bicarbonato, cloruro y sodio. Emanan a 17 °C.